A no ser que hayas estado viviendo debajo de una piedra el último año por lo menos, te habrás enterado de que hay elecciones en E.E.U.U en noviembre, para las cuales creo que Michael Ende ha comprado los derechos para una nueva secuela de La Historia Interminable. No me voy a meter en análisis político, que no viene a cuento en este blog, sino en la importancia que está teniendo la Web en el proceso electoral.
Muchos candidatos a las primarias ya empezaron a hacer de la Web una pieza fundamental de la campaña. Ya desde el principio llamó la atención la campaña cibernética que montó Barack Obama, candidato demócrata. Su página es de largo la que más saca partido a los recursos de la Web 2.0, a la que hay que añadir perfil de Facebook, MySpace, Twitter, y todas las redes sociales habidas y por haber. Por si eran pocas, ha creado su propia red social, my.barackobama.com. La última en el capitulo Obama ha sido una nueva aplicación para el iPhone. Una de las muchas funciones de esta aplicación, por ejemplo, es que en función del código de área de los teléfonos en tus contactos, determina en qué estados viven y te recomienda a cuales llamar en función de lo ajustada que está la situación en cada uno de esos estados. Cuanto menos, curioso.

Otro de los notables impactos de la Web en las elecciones americanas es la elección de Sarah Palin como segunda de a bordo de McCain. Todo comenzó en febrero de 2007, cuando Adam Brickley, un estudiante de veintiún años de la Universidad de Colorado decidió investigar quien sería un buen candidato para el puesto, siguiendo cinco normas: que sea una persona energética, sin vínculos con la administración actual, en contra del aborto, a favor de las armas, y parte de una minoría (mujer, color, etc.). Dio con la desconocida gobernadora de Alaska, Palin, y empezó, por mutu propio, un blog para apoyar su elección como vicepresidenta, algo que ni ella misma contemplaba. El blog cogió fuerza; tanta, que hizo que McCain eligiese a Sarah Palin como mano derecha.
Una vez más, la gente participa y marca las diferencias a través de la Web 2.0.